Rahiala

Twi´lek

Description:
Bio:

(RELATO)

DESCIFRAR LO INDESCRIPTIBLE

mi nombre es Rahiala y siempre quise ser bailarina, ahora me parece el sueño de una niña que no sabe lo que le espera más allá de Ryloth, pero no me mal intérpretes sigo gozando del baile y las habilidades que me han proporcionado que sin contar la atracción física que el baile ofrece, ¡el lenguaje corporal lo es todo! El saber lo que los demás piensan o esperan de ti, me ha llevado lo que más me gusta, EL JUEGO, me vuelve loca y no puedo resistir la tentación deberme inmiscuida en ese mundo que no deja de ser como el baile, una danza en el que cada uno intenta representar con sus cartas lo que no es, intentando seducir e incitar a al otro a dar un traspiés a través de miradas y expresiones.
Ya casi no recuerdo Ryloth y las gentes los twi´lek que allí viven o creo que hace tiempo que me propuse olvidarlo, pienso que el hecho de verme allí me hace débil, pero echo de menos mi clan y mi antigua vida, quizá algún día pueda volver, aunque dudo que encontrara a nadie después de lo que ocurrió con los esclavistas.
Como muchos de nosotros yo fui presa de sus garras y tuve que contemplar por primera vez la belleza del espacio con tristeza y lágrimas en los ojos.
Una vez aquí en la luna de nar shaddaa fui vendida a Gorlan un comerciante fuera de la ley, con él pague el precio de la vergüenza y el maltrato, fui violada y apaleada, pero me enseño a sobrevivir esto se lo tengo que “agradecer algún día”, rápidamente me interese por sus negocios y seducía algunos de sus clientes, como Nar shaadaa es un lugar hostil cuando alguien moría en las cercanías de nuestro escondrijo, me inventaba una historia y engañando esparcía el rumor de que había sido yo la causante de su muerte y asi me gane un pequeño renombre en esta luna y lo más importante el respeto de Gorlan que a partir de entonces no se volvió a atrever a tocarme. Poco después me hizo trabajar haciendo visados y ordenes de carga, atraques y esas cosas, Y los dos nos dimos cuenta lo bien que se me daba, había pasado mi vida memorizando cadenas de pasos baile, sin ir mas lejos la danza de lian´ke son más de 12.000 postura y pasos de baile encadenados en distintas combinaciones. En mi planeta hay más de 50 bailes como estos y solo muy pocas en generaciones pudieron decir que habian logrado dominarlos antes de morir. Para mi solo eran naves, horas, posiciones, tipos de cargas y algunas cosas más que se traducían en claves y daban lugar a un número. Y era fácil hacer bailar esos números para que se transformaran en cierta nave, con tal cargamento y sus credenciales.
Quizás no debí mostrar tanta habilidad porque fue cuando Baalissh se fijó en mi, un poderoso Hutt de esta luna, y no paro hasta que cubrió a Gorlan de mierda de wampa para que accediera a venderme.
Balishh había oído hablar que el nuevo imperio iba a cambiar sus códigos de identificación por el incipiente contrabando que generaba el sistema heredado y por una célula emergente de rebeldía que empezaba a mostrarse, estos código le permitirían a Baalishh abrir las puertas al universo del imperio que ente momento que se había impuesto en el interior y empezaba a cerrar sus garras en los sistemas del anillo exterior, También sabía que Las copias maestras de los códigos encriptados estaban siendo repartidas y llegarían a este sector próximamente en un acorazado, El plan de Balishh era hacerse con una de esas copias y hacerla llegar a esta luna para así recoger los códigos, y sobre todo hacerlo rápido para poder devolverlos antes de que se percataran del cambiazo. Cuando la peor parte del plan parecía que había terminado, el Hutt recibió los “códigos “ y se dio cuenta que no iba a ser tan fácil, estos estaban imbuidos en un holograma pictórico que los androides no podían desencriptar, el tiempo se le echaba encima y ahí es donde entraba yo, fui encargada de resolver aquel puzle.
Baalishh me recibió cortésmente como si de una persona prestigiosa se tratara y no como una esclava. Fue amable pero su idioma gutural, los gestos y las esclavas encadenadas que tenía a su alrededor, denotaban que era otra su forma de ser, y que realmente me necesitaba. Me prometió que si le daba los códigos maestros él me daría la libertad.
Me indicó con el dedo la habitación que sería mi hogar en las interminables horas que me acontecerían.
Cuando entré en aquella habitación me encontré al único compañero que iba a tener en mi nueva prisión, un caza recompensas, al cual Balishh le había llamado “mi motivador” era una especie extraña con boca de gusano y dos ojos grande compuestos, como los de los insectos, me entere después que era un gandiano, Estas criaturas habían llegado a casi desaparecer del universo por su crueldad incluso con los de su propia raza. Portaba un arma y lo único que me dijo y siempre recordare fue, “Este blaster… espero que el verlo te haga trabajar, porque cuando lo suelte conocerás las 1000 maneras que tiene nuestra raza de hacer sufrir”.

El holograma era un mapa estelar, por lo que me dijeron parecía mostrar un lugar inventado de la galaxia, por lo que los números no importaban ya que las coordenadas eran relativas en el espacio y puesto que los droides no estaban dotados de pensamiento creativo no sabían por dónde empezar. La reproducción del holograma mostraba un solo sistema compuesto de una estrella central , sus planetas con satélites girando alrededor, un baile me dije mientra me arrodillaba en el suelo y tocaba el botón que pondría la grabación en modo bucle.
Volví a probar el “ryll” la droga que las Twi´lek toman para poder aprender sus bailes. Nos permite comprender la sutileza de cada paso y volar y danzar por las estrellas. Y Así lo hice, poco a poco introduciéndome en el trance…
La grabación duraba apenas 20 segundos, pero era tal su rapidez que las lunas daban miles de vueltas y lo que se veía eran unos anillos alrededor de los planetas . Pero yo no era consciente, la droga me hacia contemplarlo todo a cámara lenta, el tiempo se estaba distorsionando, y esa grabación en modo bucle había recorrido ya decenas de años para mi. Ahora ya podía ver las lunas y me sentía envejecer, en algunos momentos me centraba en la imagen que mi sistema y como bailaban los astros por el cielo infinito, y en otros momentos, los menos, me dedicaba a inventar; imaginaba que en los planetas podía existir vida y como seria, decenas de gráciles y bellas razas ya había creado, y ellos me enseñaron el nombre de los astros empezando por “Antiras” el sol y los otros astros, más de 100 que ya eran familiares para mi, y en estos siglos era cuando aparecía ese estruendo que me sobrecogía, un cometa que pasaba por un lateral de mi visión y se adentraba en mi universo atravesándolo y haciéndolo titilar por algunos años.
Cada vez que la droga empezaba a perder su efecto todo se aceleraba hasta entrar otra vez en la sincronía de la realidad y me daba cuenta y me decía que aquel cometa no era más que el rayo del blaster que me despertaba cuando empezaba a soñar con mi universo. Esta sensación me daba escalofríos, pues no sabía cuándo estaba dormida o despierta y no quería volver a ver aquel cometa que terminaba con la vida de miles de seres de mi galaxia.
Habían pasado milenios, Tenía toda la información del universo, pero como aquel necio que no era capaz de entender su imagen en un espejo yo tampoco sabía que se ocultaba al otro lado, conocía los pasos de baile pero no sabía traducirlos, nadie era tan listo. Me faltaban matemáticas, había llegado donde los droides no podían pero ahora necesitaría ser uno para poder medir y calcular, y… no lo era. Lo peor es que si había tardado milenios en aprender este baile tardaría quizás cien años en transmitir lo aprendido, y eso desgraciadamente haría perder tomo mi valor frente a Baaliss y seria el fin de mi vida real. Pero… qué insignificante parece la vida cuando te quedan milenios en mi galaxia…
No se si era cada vez que tomaba “ryll” o cada vez que entendía y comprendía más mi universo que el trauma se acrecentaba, cada vez los seres que creaba eran más apagados y deformes y emanaban cada vez más maldad y crueldad, todo el movimiento de la galaxia que tanto conocía se transformó en algo turbador y simiesco, Una cárcel de pesadilla en la que tendría que estar durante milenios tenia miedo y hubiera preferido volver a la realidad y que Baalishh o el gandiano acabaran conmigo pero yo no era consciente ya que Rahiala no existía, no era más que un sueño que ya casi había sido olvidado por la erosión de los miles de años de mi universo.
Oru que significaba “el oscuro” , lo habían llamado así las antiguas y bellas razas, era uno de los planetas de mi galaxia, y allí cuando ya casi había perdido la cordura fue cuando le conocí no era como lo otros deformes seres que habitaban mi galaxia, este era humanoide y juraría que también humano, podría haber visto sus intenciones si hubiera podido contemplar su rostro, pero lo ocultaba tras una capucha. Entendia mi lengua o quizás ya había aprendido yo la suya, en un momento me di cuenta de que aquella silueta oscura era en realidad el creador de mi universo, lo había encontrado y emanaba algo, algo que nunca había sentido algo inmenso y a lo que a partir de ahora llamaré maldad y me congelo de miedo. El me revelo unos números, el secreto.
Y todo tuvo sentido.
Cuando la realidad vino a mi, solo pude decir “los astros bailan para mi” y mientras me desmayaba pude oír la puerta y pasos agitados corrían a llevarse el Holoproyector, quede exhausta durante días, sentí un vacío una inconsistencia en mi interior, todo lo que había creado se acababa de derrumbar. Pero seguía teniendo miedo, antes de desmayarme intente racionalizar cual era esa fuente que me producía ansiedad, sería el blaster que me había amenazado durante tanto tiempo, o quizá fuera la abstinencia a la sobredosis de “rhyll” que me convertiría en una “yonki de los sueños” para lo que me quedaba de vida, o el inmenso mal que aquel creador emanaba.
Cuando desperté y como método de supervivencia mi inconsciente decidió que lo mejor para mi juicio era atribuir las pesadillas a ese blaster que me apuntaba, olvidando o bloqueando lo demás, puesto que de las tres opciones era la única con la que cualquiera hubiera podido afrontar cada día del resto de su vida.
Poco a poco empecé a inventar credenciales válidas para cargueros y naves, todos fidedignos para el imperio, Pero aunque Baalishh por ahora estaba contento, pronto me pediría que le diera la fórmula para poder crearlos, y entonces estaría acabada, para cuando pudiera recuperar mi libertad como él me había prometido, ya habrían pasado muchos años y seria vieja. Por ahora hacia que trabajaba en un manifiesto que contenía los códigos y mientras le daba los que él me solicitaba. En unas semanas conseguí algo de libertad para moverme por la ciudad siempre con vigilancia. Hoy he conseguido burlarles, Iván, un contacto que también quiere salir de esta apestosa luna me ha avisado de una partida sabaac que puede sacarnos de aquí.

Rahiala

Star Wars: Tales of Redemption netwillyg