Lance

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Bio:
Un siseo eléctrico y un parpadeo de luz. El bostezo tecnológico con el que el viejo artefacto abandona su letargo, es seguido por la pausada intensificación del resplandor de un monitor reivindicando su existencia a la oscuridad.

Al amparo de esta nueva claridad, se pueden apreciar las formas de un holoproyector CS-Mark 12. El antaño orgulloso proj, muestra ahora un aspecto indigno. Remendado aquí y alla con piezas de desguace, el artefacto ha sido reensamblado y anclado a este lugar sin ninguna aparente preocupación estética o decorativa mas alla de la pura funcionalidad.
Anunciando con ostentación su primordial labor, una serie de códigos numéricos en secuencia descendente se abre camino por la arañada pantalla. — 10..09..08…

- Siete Tatooine… Seis Tatooine…— La voz masculina canturrea en la oscuridad.

- 05..04..03…. ERROR DE SECUENCIA.—

¡PLANK!. El sonido producido por el tacón de una bota de cuero golpeando la placa frontal del proj, rompe la monótona serenidad del habitáculo de comunicaciones.

- 02..01..00.. COMUNICACIÓN ESTABLECIDA

Con condescendencia, desdeñando el proposito de su existencia, la lente proyecta una figura construida en ásperas tonalidades azules. Incluso a pesar de la falta de nitidez, el rostro esbozado en el aire exhibe la expresión de arrogancia que solo un oficial de la academia imperial es capaz de mostrar. Algo que acontece fuera de la proyección parece acaparar su atención y muestra un aparente desinterés en la conexión entrante.

—Buenos días Capitán Dregin.

Algo en el tono de voz empleado hace que el oficial desvíe su atención hacia su proyector. Entorna los ojos y teclea en su panel.

- No recibo imagen. Muestrese inmediatamente— Dice mientras continua tecleando.
—Un momento.— La bota de cuero se proyecta de nuevo hacia delante. ¡PLANK! – ¿Puede verme ahora?—
- Eso parece. Ah.. Por supuesto. Debí suponer que se trataba de usted Sr. Maddox—
—Un pequeño problema con el proj. Por cierto.. Llameme Greco.
—Como prefiera Sr. Greco. ¿La razón por la que no puedo localizar su ubicación también se debe a ese “problema” con el holoproyector?.—
Greco golpea suavemente el proj con la punta de la bota – Ya sabe Capitán. Ya no se fabrica como antes de la guerra—
- Supongo que no ha utilizado esta linea privada solo para hablar de tecnología.
—Como siempre, me sorprende su perspicacia Capitan Dregin. No puedo alcanzar a imaginar como un hombre de su talento no muestra mas galones en su impecable uniforme- Greco se recuesta en la silla, estira sus piernas y coloca el peso de las botas de cuero sobre el borde del proj.
Una mueca de desprecio se dibuja en el rostro del oficial imperial. Su campo de vision ha sido invadido por la proyeccion de un par de suelas gigantes – ¿Tiene algo de lo que informar?— dice Dregin.
—Tsk, Tsk,.. ¿Por que tanto interes?. Cuidado Capitan, el exceso de curiosidad no es saludable en un subordinado. Ya sabe con quien quiero hablar.
—Comprobare si su excelencia el Moff desea atenderle.
—Desde luego Capitan, compruebelo.

Tras un chasquido la figura del oficial desaparece, y su lugar es ocupado por un desmedido emblema imperial. Disgustado, el contrabandista retira las botas del viejo aparato y observa atentamente el área de proyección. Hay algo hipnótico en el despreciado símbolo que gira lentamente sobre su eje vertical. Greco no puede dejar de pensar como cada rotación le acerca inexorablemente hacia el lugar que ha conseguido eludir durante tanto tiempo. Perdiendo la mirada en la proyección repasa desesperadamente sus opciones.

- Dime Lucius. ¿Donde esta mi hijo?—
La voz autoritaria procedente del proj aparta a Greco del hechizo. El lugar que hace un momento ocupaba el emblema imperial ha sido invadido por el severo semblante del Moff Maddox. Unos ojos de un intenso azul le observan inquisitivamente, y a pesar de enfrentarse a ellos a través de un holograma, Greco teme lo que esos ojos depredadores buscan. El interruptor con el que controlar su destino. Si muestra una mínima señal de flaqueza, todo por lo que ha luchado los últimos años sera destruido.
—Llamame Greco, hace mucho que nadie me llama Lucius—.
—Nuestro padre te puso por nombre Lucius, y así es como me place llamarte—.
—No metas al viejo en esto. Madre me llamaba Greco—. “Por que siempre necesitaba justificarse en presencia de su hermano”.
—También te llamaba querido y sabes que nunca fue un apelativo sincero. No has contestado a mi pregunta. ¿Donde esta mi hijo?.
“Maldita sea mi suerte si lo se”. Greco sabia que la vida de muchos dependía de las palabras que escogiera a continuación. – ¿Que te hace suponer que se donde esta?—
—El hecho de que no eres estúpido Lucius—. Los ojos azules siguen buscando y por un momento parece que encuentran un rastro que seguir. – Voy a liberarte de las divagaciones sobre cuales son tus alternativas. Se que abandono el sector escondido en tu carguero. No te preocupes, comprendo que no eras consciente de ello. Ni tan siquiera habrías tenido el valor de despegar si lo hubieses sabido. Ahora bien, ¿cuando descubriste al pequeño polizón?—
—Cuando aterrice en Nar Shaddaa— . Reconoció Greco. “Era absurdo ocultar el destino de su primera parada, es seguro que el Moff ya conocía ese dato. Si mostraba cooperación quizá pudiese ocultar lo que en verdad importaba”.- El muchacho se planto en la cabina justo al salir del hiperespacio—.

- Debiste encerrarlo en una jaula y traermelo en ese mismo momento—. Los ojos azules no pestañean, acechan a la espera de un error de su presa.
—Era mi intención, pero en cuanto averiguo que pensaba enviarle de vuelta, escapo. Se llevo todos mis créditos y mi deslizador. Realmente debería haberle encerrado en su camarote. Pero al contrario que tu, yo no trato al resto de habitantes de la galaxia como animales.
—Estas confundido Julius. No sois animales. Estáis englobados en dos categorías, herramientas o trofeos—.
—¿Y en cual de esas categorías entra el muchacho?.
—Es un proyecto especial— Los ojos azules son ahora un par de rendijas – Me sirve como recordatorio de que he superado a padre en todos los aspectos—
—No es posible—. Greco no puede dar crédito a lo que oye. – Simplemente no es posible que después de tanto tiempo..— Los ojos azules se clavan en el abriendose paso con la fuerza de años de rencor. Los recuerdos de su propia huida, veinticinco años atras, se confunden con el presente. Por un breve instante puede ver en el rostro holográfico de su hermano, a su padre. El fantasma del viejo almirante que le vigila desde la tumba recordandole sus pecados.
—Tu deserción destrozo a padre— Continua el Moff. – Eras su orgullo. Primero de tu promoción y el oficial mas joven en conseguir la estrella creciente del senado. Tras tu partida trate de llenar el vacío que dejaste. Destroce tus récords y conseguí la capitanía de un navío estelar y la chapita del senado en la mitad del tiempo que tu empleaste. Aun así, su ultimo aliento fue malgastado con tu nombre, Julius— La bestia de ojos azules rasga la piel de su victima abriendose paso hacia sus entrañas.— Pero te estoy agradecido, sin tu partida, ahora no seria el hombre en el que me he convertido. Tengo dominio absoluto en este sector y muy pronto el imperio se extendera por los sistemas del borde exterior, por lo que mi poder abarcara aun mucho mas territorio.
—Si tan agradecido estas y tienes tanto trabajo por delante, ¿por que estamos manteniendo esta conversación?—
—Ahora llegamos a eso. Hace unos meses el Capitan Dregin me informo de la detención de un contrabandista que se hacia llamar Greco. Cuanta insolencia por tu parte, toda la inmensidad del espacio conocido ante ti y vienes a robar justo delante de mis narices. Como te he dicho, de alguna manera siempre he tenido algún tipo de deuda contigo. Creeme, no me gusta esa sensación. Por esto hice que te trajeran ante mi, te di la libertad y te ofrecí la posibilidad de continuar con tus ilícitos asuntos mientras realizaras para mi algunas pequeñas labores extra en tus trayectos al borde exterior. Era mi forma de pagarte por esa deuda. No me tomes por ingenuo, se que no aceptaste esas tareas por unos cuantos creditos. Una comadreja como tu esconde muchos esqueletos en el armario, y sabe como evitar situaciones de las que no puede salir indemne. Tenia que haber algo importante, algo personal que te hiciese venir a la guarida del lobo en cada uno de esos viajes. Quizás la razón que te ayudaba a seguir mirandote al espejo por las mañanas. Tu redención personal. Sinceramente, no me importaba. Pero cierto día lleve a mi hijo a que contemplase la ruina humana en la que se convertiría si no tomaba las decisiones correctas. Ese día mi hijo huyo en tu nave. Ese día mi deuda quedo saldada—
—En que lugar nos deja eso ahora— La voz de Greco es apenas un susurro.
—Capitan Dregin.— Los ojos azules parecen ahora relajados y se regodean en el festin.
A través del altavoz puede oirse la voz del oficial responder. – Digame Excelencia-
—Abra expediente para dos recompensas a efecto inmediato. La primera a nombre de Lance Maddox. Vivo. Lo suficientemente alta como para que resulte atractiva para algunos cazarrecompensas competentes pero que no atraiga a toda la calaña del sector. Y otra para Julius Maddox alias “Greco”. Vivo o muerto. El doble de créditos que la anterior—
—¿Que consigues con eso? Si lo que buscas es castigarme, puedes dejar fuera de esto al chico, tienes recursos de sobra para encontrarlo. Yo me presentare ante ti y podrás hacer lo que quieras conmigo— “Eso es hijo de puta, no metas a nadie mas en esto, tendrás tu venganza”. Por un momento Greco pensaba que su secreto estaba a salvo.

- La recompensa es solo un incentivo Julius. La retirare si tu en persona traes al pequeño traidor ante mi. Pero si cualquier otro lo encuentra antes, pasaras el poco tiempo de vida que te quede huyendo incluso de tu propia sombra. Pero esa no sera la razón por la que me devolverás a mi hijo. Lo encontraras por que si no lo haces, rastreare la procedencia de tu redención y devorare su corazón —.

El capitán Dregin tecleo los códigos que autorizaban las nuevas recompensas imperiales. Una gota de sudor frió resbalo por su sien y cayo sobre el teclado mientras añadía un par de ordenes extra por canales menos oficiales. “Si el chico regresaba a casa seria como mínimo el fin de su carrera”.

- – -

- Eso es exactamente lo que hice…— Dice el chico acomodando su postura en la camilla.
- Beep, bep..Tootle… – El droide gira la cabeza hacia ambos lados.
—No te miento canijo. Lo que finalmente me decidió, fueron las palabras que salieron de debajo del ridiculo bigote del Capitan Dregin… ¡Usted nunca tendrá el valor necesario para desafiar abiertamente a su padre!, que estupidez..—
-Bep, Bep, Beeeep...—
—Tienes razón, aquí hace demasiado calor. ¿Por que no vas al control de soporte vital y bajas un poco la temperatura?. Yo voy a dar una cabezadita —

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Lance

Star Wars: Tales of Redemption SargeSpanto